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A Boca le faltó altura, a River le sobró peso

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A Boca le faltó altura, a River le sobró peso

Mezcla de altura y tranquilidad. Así intentó arrancar el club de La Ribera en su excursión hacia tierras ecuatorianas.

Con mayoría de sus máximas figuras dentro de la cancha, Ischia presentaba un esquema un tanto mezquino para enfrentar a un rival, que si bien se hizo duro de local, no cuenta con un peso histórico internacional. Con cuatro defensores ayudados por un volante defensivo como Krupoviesa, Boca apostó un pleno a empate o a alguna contra letal que pueda ayudar a destrabar el partido y así llevar el juego para el lado de la experiencia de un plantel de mil batallas: Dominio de balón, pelota en constante circulación y hacer lo que pida la jugada sin nada de complicaciones absurdas, eran las premisas impuestas desde el vamos.

Pero ningún jugador pareció rebelarse y a Boca, extrañamente, le comenzó a ganar la timidez. Algunos leves intentos del atrevido Pablo Mouche en la primera mitad amagaban con romper un poco el molde de una película que ya tenía un final anunciado, sin siquiera llegar ak centro del desarrollo. Y así, el acto inicial se fue lentamente, sembrando un sinfín de dudas boquenses para la posteridad… y en el terreno de la copa, la duda no es la mejor cosecha.

El planteo desde el banco argentino para la segunda etapa siguió igual de pasivo. Pocas ideas claras, y el funcionamiento del equipo no contagió ni al más optimista. Pero los minutos corrían y el conformismo crecía, ya que con el mediocre empate, Boca Juniors asomaba sus fauces en los octavos de final de la Copa.

El aburguesamiento en el mundo del fútbol cuesta caro. Fue por eso que entre mezcla de cansancio físico y mental, y con la cabeza puesta en la siguiente fase, los `Xeneizes´ comenzaron a bajar la guardia y la defensa en conjunto, que va desde los delanteros hasta el arquero, comenzó a flaquear. De manera tal que el gol del Deportivo Cuenca estaba al caer. Los ecuatorianos jugaron un partido con exceso de respeto para con su rival durante toda una etapa, pero perdido por perdido, se dieron cuenta que podían romper los esquemas y aspirar a más. Y así fue. A falta de 13 minutos, tras un fallo defensivo grosero, llegó el gol del Cuenca en los pies del ingresado Preciado que así conseguía un premio exagerado para lo que fue el desarrollo total del match.

A partir de ese momento los minutos restantes, más los tres de adición fueron todos de Boca. Ischia movió tarde las fichas del banco y terminó jugando con Palacio (por Mouche), Noir (por Vargas) y Damián Díaz (por Gaitán), para buscar desespradamente la igualdad y la consiguiente clasificación. Y al fin lograron lo que no se pudo hacer en todo el partido, ser incisivo, dominar con claridad y llegar al arco y al área rival. Fue así como en tiempo de descuento Tito Noir se perdió la jugada más clara del partido, con un tiro desde el vértice derecho del área chica que tenía destino de segundo palo, pero que caminó por todo el ancho del arco para irse perderse afuera y llevarse consigo las esperanzas azul y oro.

Y se terminó. Cuenca consiguió un triunfo `preciado´ y dependen de sí mismo para clasificar. La excursión hacia Ecuador dejó un saldo negativo, en cuanto al resultado y el juego que pretende buscar Boca si es que se quiere quedar una vez más con la edición número 50 de la Copa, si bien su pasaje a octavos no parece comprometido pudiendo perder con Táchira en La Bombonera hasta por 2 goles.

Al equipo de Ischia lo ahogó la altura y se vuelve algo intranquilo.

Christian Gómez

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