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Cacemos de una vez por todas a los verdaderos animales

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OPINIÓN por Christian Gómez

En esas lagunas futbolísticas en las que a veces uno se sumerge, cae en lugares impensados. Esta vez escuchando los Redondos, el Indio Solari tarareaba `Masacre en el puticlub´ para poner en mis oídos una frase exacta para éste momento "..su mala leche, no siente dolor..". Y eso me trajo hasta acá para debatirme y enfrentarme con la gente que todavía se pregunta si existe la mala fe... la mala leche, en criollo.

Periodistas y protagonistas suelen encasillar a estos personajes con una justificación mediocre en base a frases casseteras como "es un jugador temperamental", eso en el barrio es sinónimo de quilombero, pero en los profesionales de hoy es toda una marca registrada de jugador guerrero (esos que nacen con Caruso Lombardi o en su momento con Bilardo o Zubeldía yendo más allá en el tiempo). Y ese jugador, hoy día, es el que está destruyendo al fútbol desde adentro sin la herramiento de la garra y la pasión, si no que lleva consigo `el cuchillo entre los dientes´ o los alfileres o el agua entongada, como usted le quiera llamar. Me refiero a esa maldad que se puede generar por el solo hecho de querer ganar como sea, y ello comprende todo lo que esté al alcance de la mano, dentro de la ley o no.

Cabe destacar que los protagonistas a quienes me refiero son los que siempre quedan en evidencia por esas actitudes de falsa guapeza innecesaria en momentos poco oportunos, porque los que se la bancan de verdad son los que piden pelota cuando la misma quema, en los momentos de derrota, bajo pitadas o chiflatinas, o bien cuando el rival es el que está pegando sin asco. Hablo de esos que saben perfectamente cuando poner un tapón de más en un lugar indebido. Eso señores es mala fe!

Cómo me explica la gente futbolera la acción que involucra a Martin Taylor del Birmingham inglés y a Eduardo Da Silva, jugador del Arsenal FC, donde el jugador de los Gunners termina siendo ejecutado por el defensor de una manera incoherente provocándole una fractura de tibia y peroné, cumpliendo su infractor apenas algunas jornadas de suspensión. Yéndome más lejos en el tiempo podemos enfatizar el hachazo de Antoni Goikoetxea hacia el tobillo mágico que posee el zurdo extraterrestre, el mismo que sintió una cacería como si fuere un animal contra Camerún en su momento o frenete algún seleccionado asiático a principios de los 90s. O Owen en su mejor época como el "golden boy", recibió tantos golpes en un partido por la copa FA que me hizo sentir un dolor ajeno, pocas veces sentido. No puedo dejar de destacar la terrible falta de Roy Keane para con McNuffin en el clásico de Manchester y debido a una cuenta pendiente, generando como saldo el retiro del fútbol de su colega tras varios intentos de operación, y teniendo la caradurez el irlandés de escribir luego su biografía con el gusto de la venganza tan bien llevada a cabo. O bien hablar del caso que hoy nos invita a hablar este tema generador de indignación una vez más.  Fue en Bélgica en el match clásico entre Standard Lieja y Anderlecht donde Axel Witsel fue el asesino y el polaco Marcin Wasilewski la víctima a quien se le provocó una DOBLE FRACTURA de tibia y peroné que causa una terrible impresión a la hora de ver la repetición de la jugada. Acto evidentemente premeditado por más declaración que pueda exclamar el agresor, no puede ser apañado por nadie y debe recibir alguien, al fin, una sanción tan dura como la gravedad de la lesión. Y así podríamos nombrar muchísimas, en Bolivia recientemente, en más de un superclásico argentino, etc.

La falta de respeto está siendo demasiado corriente en este momento, y casi logramos malacostumbrarnos a cosas que deberían causarnos aberración y repudio, y que pueden terminar con la carrera laboral de un ser humano o peor aún. Todo aquel que alguna vez se metió dentro de cualquier terreno de juego, sabe como funciona todo. El profesional es algo que mama de nacimiento y es por eso que me atrevo a juzgar con total impunidad que dentro de este ambiente la mala leche puede estar dentro de una cancha oficial.

Últimamente nos inclinábamos a decir que "mala leche" era un Guillermo, un `chanchi´ Estevez, un `chacho´ Coudet... tipos que serán ventajeros, pero desde el lado de la viveza, desde el lado del entre, desde el lado del potrero, sin esa intención de destrucción física. Te podían volver loco pero todos sus rivales salían enteritos.

¿El gato Sessa, personaje singular si los hay, de qué vereda lo pondrían? En mi calle caminaría por la sombra. Otros lo hará desfilar bajo el sol premiando a su corazón que suele estar por demás acelerado. 

Respeto, presencia, pecho y espalda bien ancha se puede conseguir trabajando serio, pensando en ser el mejor en cada paso que se dé, desde el sacrificio y la fortaleza mental, hasta cada movimiento dentro del verde césped. Con una acción agresiva, se conquista un mundo de falsos seguidores que son los cómplices de estos animales, y encima los incentivan a querer ir por más.

Seamos buenos entre nosotros y pongamos en la balanza lo que dé más frutos. Espero que ganen algunas frutas que por lo menos sean redondas, una pelota! y cacemos de una vez por todas a los verdaderos animales!!

             

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