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En los clásicos nunca se debe perdonar

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Y pensar que el Atleti lo podría haber ganado... y es que le hizo precio al Madrid

EL ANÁLISIS

Sensaciones encontradas es lo que dejó el derby de anoche en el Santiago Bernabeu. Para los mil hinchas del Atleti en el último anfiteatro del fondo norte, sus jugadores, cuerpo técnico y dirigencia que se fueron del estadio con la frente bien alta, el pecho erguido y un punto en el bolsillo, que a priori podría haber conformado a los rojiblancos, pero la historia de este derby es muy distinta. Y es al equipo de Abel Resino se lo vio muy bien parado en su visita desde el primer minuto. Una defensa rejuvenecida, haciéndose cargo con altura del peligro que por portación de nombre impone Raúl, y con la compañía de Huntelaar, un artillero que comienza a pagar con goles su compra. Sin embargo Pablo, Ujfalusi y compañía no tuvieron mayores inconvenientes para controlarlos, y es que en realidad la pelota casi no les llegó gracias a un buen trabajo en el mediocampo de Assunçao y el canterano Camacho (siempre que le toca jugar cumple con creces) que controlaron todo (lo poco que hubo) intento de ataque madridista. Lass (jugador poli funcional si los hay, partió de lateral derecho) y Gago se hicieron cargo de cortar el juego colchonero a tiempo, al menos en el comienzo del match, pero no supieron soltarse eficientemente para ayudar a crear juego. Claro usted dirá que esa no es la función de ellos, y es verdad, ambos entregaron balones prolijos, para el accionar de Guti. Pero él sabemos bien que es uno de esos jugadores mágicos, una vez cada diez partidos, y el de anoche no lo fue. Quizá el juego de Jose María Gutierrez fue la fiel imagen de un Madrid apático, confundido y hasta inexplicablemente desinteresado en conseguir las 3 unidades que hagan valer el esfuerzo de haberle acortado 8 unidades al conjunto de Pep Guardiola en tan sólo 3 semanas. En una de esas estaban pensando en Anfield, tal como repitieron una y mil veces durante la semana previa al clásico. La cuestión es que el protagonismo fue del visitante, que trabajosamente maduró el gol. Primero lo tuvo el Kun y falló por vez número uno ante Iker Casillas, tras un tiro fuerte desde el costado del área, pero centrado por lo cual controló el portero madridista. Hasta que en el minuto 38 de la parte inicial, y en una contra ejemplar, el balón salió rápido con pelotazo de Ujfalusi a posición de Aguero, quien jugó una pared fenomenal con Simao, y tras dominar por banda izquierda a espaldas de Lass (ya incómodo en su posición e intentando ser rueda de auxilio en el mediocampo), sin dudarlo cambió de frente con una precisa asistencia a Forlán quien con sangre fría definió fuerte y colocado por sobre la humanidad de Casilla. El uruguayo, que al fin sería (nuevamente y van...) la figura del match, había puesto en ventaja, al visitante que comenzaba a robarse la fiesta luego de 10 años de sequía en el reducto blanco. Pero lógicamente siendo el Madrid y encima de local sacaría del medio enfurecido en búsqueda del empate inmediato, como camino a la victoria esencial. Nada de eso señores, el Madrid siguió con la misma tendencia hacia no se qué o hacia no sé donde, de manera tal que se fueron al descanso con el 0-1 y el delirio de la parcialidad comandada por el Frente Atlético que cantando despidió a los suyos ante el escalofriante silencio del Bernabeu.  

Un primer acto entonces trabado, con un Atleti convencido de lo que quería, pero chocando con la buena defensa madridista, y los locales muy lejos de la portería de Franco. Pero en la parte complementaria unos y otros patearon el tablero y el curso del match cambió todos los planes. El mediocampo se partió para siempre y se convirtió en zona exclusivamente de transito (sin límite de velocidad y nada de embotellamientos). El Madrid propuso algo más con la entrada de Higuaín en lugar de Guti. El argentino le dio a sus compañeros pausa y aceleración en los momentos necesarios. Robben agarró la moto e incluyó velocidad, tanta que quienes lo rodeaban quedaban mal parados y el Madrid acababa sin entenderse para generar peligro, de manera tal que Raúl y Huntelaar seguían siendo meros espectadores. Así y todo el ex River tenía la llave para abrir la defensa visitante y la utilizó; dominó una pelota en el medio, jugó en profundidad con Huntelaar, quien recibió a espaldas de Antonio López (en evidente off side que el juez de línea ignoró) y tras deshacerse de su marcador, con giro haciendo uso de su contextura física, definió sólo ante Leo Franco que nada pudo hacer. El Madrid selló el empate, con el primer gran error arbitral y con una de las pocas combinaciones de ataque que acabaron en situación de gol. Y no se crea que el Madrid lo merecía, pero con el empate en el marcador se adelantó en la cancha, y cuando daba para pensar que el Atleti sufriría el golpe, el partido se abrió por completo, pero con un equipo protagonista principal, el de los 90 y tantos minutos de juego, el Atlético de Madrid. Abel realizó un buen cambió demostrando sus intenciones de ganar sí o sí, perdió el medio prescindiendo de Camacho pero ganó fútbol rápido y preciso con Maniche, aprovechando a un Madrid muy mal parado de mitad de cancha hacia atrás. Kun, quien hizo un excelente trabajo de espaldas y supo crearse las situaciones de gol, lo tuvo una, dos, y hasta tres veces pero cada vez que se encontró face to face con Casillas por su mente pasaba la declaración pre derby de un jugador italiano con experiencia por demás. Me refiero a Fabio Cannavaro  quien vaticinó que "Sergio Aguero es un gran jugador pero aún le falta para ser crack ya que falla mucho en el área" y esa presión le carcomió la cabeza a Agüero que a la hora de definir, de nockear al Madrid titubeó, tembló y falló.

También tuvo Forlán la victoria en su zurda fulminante, pero estrelló su fierrazo en el palo. Y de la mano de `cachabacha´ los rojiblancos inclinaban la cancha para pelotearlo al Real Madrid. Paréntesis para el uruguayo que es de esos jugadores que hay que apreciar en el estadio para ver realmente su desgaste, su velocidad, su inteligencia, su habilidad y su capacidad de liderazgo. Por momentos hace las veces de volante tapón, se lo ve correr para recuperar como si fuera su misión, en otros pasajes toma la pelota de espaldas y busca asistir a sus compañeros en bandas o a Kun en profundidad, cual Román Riquelme, tampoco duda a la hora de correr a los defensores en busca del error, y claro cuando define es un goleador de raza repleto de clase, pero... esta noche no era la noche de Atleti, la suerte estaba echada. Si hasta Sinama Pongolle, quien ingresó por Maxi y se mostró muy lento y poco comprometido con el esfuerzo, tuvo una oportunidad inmejorable en sus pies al borde del área chica para su pierna más hábil, con la pelota picando y el arquero casi derrotado (¿qué más se puede pedir?) pero su disparó mordido de pique al suelo se perdió al lado del primer palo y al Atleti vio escaparse sus chances de festejar como nunca una victoria.

¿Y el Madrid? Poco y nada, seguía faltánsole ese toque final, la vital asistencia de gol, para llevar peligro al rival. Apenas un intentó aislado a partir de un buscapié tan largo e incómodo que Robben no pudo conectar como deseaba. Inmediatamente después, en una nueva combinación rápida rojiblanca, Agüero se escapó a la marca de Sergio Ramos dentro del área, este lo agarró y lo rasguñó, pero como ya había pasado ante el Barça en la jornada anterior, el argentino no se tiró y por eso el colegiado no pitó el penal cuando el delantero detuvo su marcha quejándose, y terminando la situación con brazos a boca de jarro como sabiendo que definitivamente no era su partido. Terminado el match el ex independiente reclamó que: "Cobrar un penal en el Bernabeu es jodido". Y aún hay más...

La última jugada fue, como debía ser, para el Atleti. Y quien tenía a su merced la posibilidad de dar el golpe de gracia era quien debía ser, Kun Agüero. Recibió un pelotazo largo con un Madrid muy desarmado, y cuando se iba sólo, una vez más, para redimirse contra Casillas, el otro juez de línea levantó la maldita (o bendita para otros) banderita, cuando el argentino estaba claramente en posición reglamentaria, y quién dice ahora estaría contando una historia completamente distinta.

Pero lo que sucedió fue así y el Atleti jugó un derby casi perfecto en el Bernabeu, quizá inimaginable para tantos críticos, le dio un cachetazo al Madrid en su propio feudo y a tantos defensores a ultranza del madridismo, quienes carecen de objetividad. Pero sin embargo terminó con gustó a poco, enojado con propios y extraños. Mientras el Madrid debió conformarse con un punto que bien podría haber sido ninguno si el fútbol se tratara de merecimientos, de justicias. De todas foemas no hay razones para sonreír, y es que la victoria blaugrana impone 6 puntos de diferencia, y pone en el ojo de la tormenta a los conducidos por Juande Ramos pensando en una serie que se le complicó mucho el miércoles y debe `Ganar´ en Anfield. Quizá el Madrid, aunque es muy pronto para hablar, pueda quedarse, por mezquino, sin el pan y sin la torta. Si bien hay tela para cortar se avecinan encuentros europeos de enorme trascendencia, así que ahora  madridistas y atléticos a no lamentarse más, hemos visto un gran clásico, a pensar en Champions... y dejar de lado esa amarga sensación de que el Atleti lo podría haber ganado!

 PUNTAJES

REAL MADRID: Casillas 7; Lass 5, Sergio Ramos 4, Cannavaro 6.5, Heinze 4.5; Robben 5, Gago 6.5, Guti 3.5, Marcelo 4.5; Raúl 4.5, Huntelaar 6  

Ingresaron: Michel Salgado 3.5, Higuaín 6.5, Van der Vaart s/c

Juande Ramos: 3 estrellas

 

ATLÉTICO DE MADRID: Leo Franco 6; Heitinga 4, Pablo 6.5, Ujfalusi 6.5, Antonio López 5; Maxi 6.5, Camacho 6, Assunçao 6, Simao 7; Forlán 7.5, Agüero 5.5 

Ingresaron: Sinama Pongolle 3, Maniche 6.5, Perea s/c

Abel Resino: 5 estrellas

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