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Hasta aquí llegó Boca

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Boca cayó inesperadamente en la Bombonera ante un débil rival como es Defensor de Uruguay, así se termina un ciclo y quizá una era dorada en la institución xeneize, como así también cae el 4to equipo argentino cuando la competición aún está en pañales. "Mi único objetivo es la copa" había asegurado Ischia... "La copa para Boca empieza en octavos" admitió JR10... comienzo y fin entonces en la primera instancia copera para Boca Juniors.

Final de la final de la Copa Libertadores 2007 en la ciudad de Porto Alegre. El Boca de Miguel Ángel Russo, comandado por la mejor versión futbolística de JR10, daba la sexta vuelta olímpica por el torneo continental más importante que tiene ésta parte del planeta. Boca dejaba en ridículo a un Gremio que nunca tuvo respuestas, ni en la ida, ni en la vuelta de ese cruce copero, y se despachaba con un 5-0 en el resultado global. La transmisión relatada por Mariano Closs concluía con un emocionante discurso por parte del relator destinado a la institución de La Ribera y cerraba con una frase que hoy retumba más que nunca en mi cabeza. “Y otra vez Boca… ¿Y hasta cuándo Boca?”, comentaba, se preguntaba y nos preguntaba Closs.

Parece que esa pregunta, hoy encuentra una posible respuesta. Ésta (¿sorpresiva?) eliminación es un golpe que pone contra las cuerdas a más de un jugador que tal vez deba asumir su ciclo terminado, y de rebote (con mayor culpabilidad, o no), el DT se fue para el rincón también, junto con el Manager y la dirigencia del club.

Empezando por Carlos Ischia, una vez más, no volvió a acertar a la hora de mover los hilos desde el banco. El planteo de siempre con el clásico 4-3-1-2, pero con todas las líneas disminuidas en mayor o menor medida. Arrancando desde el arco y un inseguro Abbondanzieri desde su llegada, pasando por una línea defensiva que a lo largo del semestre nunca logró afianzarse. Debido a múltiples lesiones, se llegó a rotar de tal manera que en más de una ocasión uno se enteraba como formaba Boca una vez que lo veía salir a la cancha. En el mediocampo se vio lo más estable, pero hoy Battaglia y Vargas, demostraron lo fundamental que son a la hora de querer salir por lesión y desde el banco no había un solo jugador que pueda estar a la altura, lo mismo que con el inestable Riquelme. En éstos últimos tres casos es donde entran en acción el DT y los dirigentes ante tanta tranquilidad en cuanto a incorporaciones. Si bien es bueno mantener la base de un plantel durante varias temporadas, no es malo incorporar algún que otro jugador en puestos tan importantes como los antes mencionados. Pero tal vez sea ahí donde podamos encontrar la respuesta a éste fracaso que hoy invade La Boca: En la pasividad a la hora de tomar decisiones, principalmente por parte de Ischia, que logró demostrar que confía en exceso en sus “ases de espada” y que no tiene un plan B si la mano no es favorable. Tan relajado estuvo en su cómoda banca que vio como sus "estrellas” exprimían sus recursos y se arrastraban en la cancha con lo poco que les quedaba de esa chapa conseguida hace más de una década.

En el plantel hay jugadores para ocupar todos los puestos, pero en éste caso, se priorizó la experiencia, ante el recambio por un eventual accidente futbolístico. Esto me lleva inevitablemente a recaer en el pensamiento que dice que éste técnico no tiene carácter para manejar un vestuario tan victorioso.

Hace poco Sir Alex Ferguson respondía como hacía para llevar a tantas victorias en las últimas temporadas a su poderoso Manchester Utd y sentenció con sencillez: “lo principal es manejar los egos en el vestuario, luego, ellos saben qué hacer dentro del campo de juego”.

Está claro que Ischia no supo manejar esos egos, y menos supo imponer el respeto que debió impartir hacia sus dirigidos ya que algunos jugadores parecía que iban a jugar hasta en silla de ruedas. Me remito a éstas últimos casos: Palermo versus San Lorenzo, Ibarra contra Defensor Sporting en Uruguay, Morel ayer por la noche, y Riquelme en más de una oportunidad, donde lo hemos visto con un andar cansino dentro de la cancha (mucho más de su habitual ritmo).

Las responsabilidades son bien repartidas, y todos deben aceptar su culpabilidad desde el sector que corresponda para llevar a Boca de nuevo a lo más alto.

Gran pregunta Mariano, gran pregunta…

Christian Gómez

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