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Noche de brujas

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estudiantes a la final de la copa libertadores

En una edición de la Copa Libertadores marcada para nosotros por un mediocre rendimiento de los equipos argentinos, Estudiantes de La Plata mantiene nuestro nombre en lo más alto metiéndose una vez más en la finalísima, como en los tiempos dorados del `pincha´ a fines de la década del 60 cuando fue tricampeón de América. Su rival, si la gripe A lo permite, será brasileño, Cruzeiro o Gremio, que confirmaron no querer venir a nuestras tierras por la pandemia.

Con River, Lanús y San Lorenzo afuera en primera ronda, y Boca out sin atenuantes en octavos de final, es la mística copera del conjunto de La Plata la que mantiene a Argentina en los primeros planos internacionales, y ojo que para llegar aquí anoche no le sobró nada. Con el 1-0 de la ida a cuestas el elenco de Sabella sufría el hecho de no tener en cancha a Verón, y eso siempre lo siente, porque su ideología pega un giro, no de 180º, pero importante de todas formas. Desde el minuto 1 Estudiantes se metió en el juego que, a priori, más cómodo se sentiría Nacional, `en zona del como sea´.  Así y todo el grupo uruguayo no es el mismo que meses atrás, tal como lo aseguraron `Matute´ Morales y Federico Domínguez previo al partido de ida que los veía en el banco de suplentes, ya no tienen esa fuerza y esa prolijidad en su juego que llevaban consigo en la fase inicial. Esta vez Pelusso los puso en canchaa los argentinos pero `el bolso´ no tiene idea de que hacer cuando tiene la pelota en sus pies, como se los dejó hacer su rival anoche. Y si los uruguayos siempre son duros defensivamente e imparables con pelota parado, pues Nacional de uruguayo tiene poco entonces. Es que lo intentaron con mil y un centros y siempre ganaron Schiavi y Desábato. Y la visita llevó a cabo el plan que se propuso sin Verón, una mitad de cancha férrea en la marca, seguros de arriba los 11 titulares, ahogando a Nacional en cada intento de avance, ganando fisicamente siempre, y apenas intentar algún contragolpe o aprovechar las pelotas paradas. Excepto las dos últimas facetas, todo lo demás funcionó al pie de la letra en el acto inicial.

Para los útlimos 45 de la serie esparabamos las misma tónica pero el `pincha´ encontró la fórmula para lastimar, quizá porque con el correr de los minutos se le hizo más fácil por la desesperación y el desorden local. Benitez y Pérez terminaron con la barrera que los separaba de la duple ofensiva y esa conexión fue perfecta para contratacar, y fue así que en un error defensivo y en una perfecta combinación de contra Estudiantes encontró la victoria con sendos goles de su delantero estrella, Mauro Boselli (el mismo que en Boca nunca tuvo lugar, el mismo que de ser el `xeneize´ su rival no hubiera podido jugar y el mismo que la rompía en Barracas al baby fútbol hace ya más de una década. Y desde aquí damos fe jugabamos contra él y siempre supimos de su valía... le pinta la cara a cualquiera). Cerramos el paréntesis y sólo queda decir que en el único centro que surtió efecto los uruguayos empataron parcialmente con una media vuelta de Medina y si bien tuvieron alguna para ponerse a un gol de la clasificación se encontraron con Andujar. Y fue el tiempo quien les dio el golpe final, pasaron los 180 minutos y una noche `de brujas´ para los montevideanos que vaticinaban, sin Verón en cancha, comerse vivo a su rival, justo al `león´ que en estas instancias le sobra coraje para no asustarse ni siquiera con la historia tricolor.

Sin Verón Estudiantes demostró porqué se habla siempre de su mística copera, bailó con la más fea pero siempre saca a relucir su chapa de ¿campeón?. Vuelve a una final luego de 38 años cuando fue el mismísimo Nacional quien le negó la Libertadores. Quiere ser campeón luego de serlo 3 veces consecutivas en su época de gloria cuando fue rey de América en 68` 69` y 70` de la mano de Osvaldo Zubeldía y con baluartes de un fútbol basado en el gran nivel defensivo... animales como Bilardo, Malbernat y Madero,  un `doble 5´ rústico con Bilardo y Pachamé, pero con un tipo que llevaba los hilos con una clase distintiva, el padre de quién los lleva hoy en día, esencial en todo equipo, en ese entonces `la bruja´ Juan Ramón Verón.

El indiscutible 6to grande del fútbol argentino (sexto nada más? bien podría ser 4to), el mejor del fútbol nacional en esta temporada y uno de los más grandes de América, tal como viene demostrándolo en el siglo XXI, vuelve a los primeros planos internacionales y tendrá la posibilidad de convertirse en campeón continental. Los equipos brasileños no quieren venir a nuestras tierras, ¿que pasará con la final de la vergonzosa edición número 50 de la copa?

Nuestra propuesta sigue en pié, partido único como en la Champions, en el estadio Centenario que quedaría cómodo para ambos finalistas, y que ayer con su calor y color se terminó de ganar el derecho a ser la sede elegida desde el blog!

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